Mitos y realidades del COVID-19

Mito: La vacuna me dará COVID-19.

De los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Realidad: Las vacunas contra COVID-19 no le dan COVID-19. Ninguna de las vacunas contra COVID-19 actualmente en desarrollo o en uso en los Estados Unidos contiene el virus vivo que cause el COVID-19. Las nuevas vacunas de ARNm desencadenan una respuesta inmune en nuestros cuerpos para combatir infecciones sin usar el virus.

Mito: La vacuna hará que me enferme.

De los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Realidad: Puede haber efectos secundarios de las vacunas contra COVID-19. Los efectos secundarios comunes pueden ser similares a los síntomas leves de la gripe, pero generalmente desaparecen en unos pocos días. Los efectos secundarios son similares a los que se presentan con otras vacunas que se administran habitualmente, como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, escalofríos y dolor en el lugar de la inyección.

Mito: La vacuna se desarrolló de manera apresurada y, por lo tanto no es segura.

De la Clínica Cleveland

Realidad: Es cierto que las vacunas contra COVID-19 se desarrollaron en un tiempo récord, utilizando nueva tecnología de ARNm. Los investigadores han estado trabajando en esta estrategia de vacuna durante más de tres décadas. La tecnología se ha desarrollado durante los últimos años y se ha probado en varios modelos de infección con animales. Las vacunas se sometieron a rigurosos ensayos clínicos en los que participaron decenas de miles de voluntarios. En los Estados Unidos, los datos fueron analizados minuciosamente por la FDA, así como por un panel independiente de expertos en vacunas, y se consideraron seguras y eficaces para uso de emergencia. Similares paneles independientes en varios otros países están de acuerdo.

Mito: Las vacunas de ARNm alteran su ADN.

De los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades y la Clínica Cleveland

Realidad: El ARN mensajero, o ARNm, no puede alterar ni modificar la composición genética (ADN) de una persona. Las vacunas contra COVID-19 que usan ARNm trabajan con las defensas naturales del cuerpo para desarrollar de manera segura la inmunidad contra una enfermedad. El ARNm no afecta ni interactúa con nuestro ADN de ninguna manera. La vacuna le indica a nuestras células que produzcan una parte de una proteína que se encuentra en el coronavirus, lo que provoca una respuesta inmunitaria en el cuerpo. Nuestras células descomponen el ARNm y se deshacen de él una vez eso suceda.

Mito: Las vacunas contra COVID-19 causan infertilidad. 

De los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Realidad: No hay evidencia que sugiera que la vacuna contra COVID-19 pueda causar infertilidad. Los CDC recomiendan a las personas que están embarazadas o que creen que pueden estarlo, que consulten a un proveedor médico antes de recibir la vacuna contra COVID-19.

Mito: No necesita vacunarse si ha tenido COVID-19. 

De los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades la Clínica Cleveland  

Realidad: En este momento, los expertos no saben durante cuánto tiempo alguien está protegido del virus después de recuperarse del COVID-19. La inmunidad natural, o la inmunidad que alguien adquiere al tener una infección, varía de persona a persona. Es necesario hacer más estudios.

Los expertos, incluyendo los CDC, dicen que sigue siendo apropiado que una persona se vacune para asegurarse de estar protegida.

Mito: No sabemos qué contienen estas vacunas.  

De la Clínica Cleveland  

Realidad: Los ingredientes de las vacunas contra el COVID-19 han sido publicados por Pfizer y Moderna. Ambas vacunas contienen ARNm, lípidos (grasas) que transportan el ARNm a las células y algunos otros ingredientes comunes para mantener la estabilidad de la vacuna. Esta información está disponible en línea. A pesar de las teorías en las redes sociales, las vacunas contra el COVID-19 no contienen microchips ni ningún otro tipo de dispositivo de rastreo.

Mito: Necesito estar en una lista de espera para recibir la vacuna contra el COVID-19.  

Del Departamento de Salud del Condado de Sedgwick  

Realidad: No hay listas de espera para la vacunación contra el COVID-19. Las vacunas se distribuirán por fases, dando prioridad a las personas con mayor necesidad de vacunarse primero. El condado está siguiendo la guía del gobierno federal y estatal a medida que se desarrolla e implementa el calendario de vacunación contra el COVID-19. Conforme haya más vacunas disponibles, las personas se vacunarán siguiendo las pautas de los CDC y KDHE. El calendario de vacunación está diseñado para asegurar que todos los que deseen vacunarse tengan esa oportunidad una vez que esté disponible la vacuna. 

Mito: Dado que la tasa de supervivencia de COVID-19 es tan alta, no necesito vacunarme.

De los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Realidad: Es cierto que la mayoría de las personas que contraen COVID-19 se recuperan. Pero algunas personas presentan complicaciones graves, que incluyen problemas de salud a largo plazo y daño a órganos vitales. Más de 1.7 millones de personas han muerto en todo el mundo. Simplemente no hay forma de saber cómo su cuerpo reaccionará al virus. Ambas vacunas contra COVID-19 fueron más eficaces para prevenir enfermedades graves en un 94 por ciento, con efectos secundarios mínimos. Recibir la vacuna también puede ayudar a proteger a quienes lo rodean. La vacunación generalizada será importante para poner fin a la pandemia y proteger a las poblaciones vulnerables.

Mito: Una vez que reciba la vacuna, ya no necesito usar una mascarilla o distanciarme socialmente.  

De los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades la Clínica Cleveland.  

Realidad: Los CDC recomiendan que las personas continúen usando una mascarilla y se distancien socialmente incluso después de recibir la vacuna por varias razones. Primero, la inmunidad no es inmediata. Las vacunas actuales requieren múltiples inyecciones, administradas con semanas de diferencia, y el cuerpo necesita tiempo para desarrollar anticuerpos para la inmunidad. En segundo lugar, estas vacunas se probaron y desarrollaron para prevenir enfermedades graves y muerte por COVID-19. Es posible que podamos transmitir el COVID-19 incluso cuando estemos protegidos. 

Mito: La pandemia terminará pronto ya que ahora tenemos vacunas.  

De la Clínica Cleveland  

Realidad: Las vacunas contra el COVID-19 ayudarán a frenar la propagación del virus, pero acabar con la pandemia llevará tiempo. Las compañías solo pueden producir un cierto número de vacunas a la vez, y está previsto que las vacunas no estarán ampliamente disponibles para el público en general hasta finales de la primavera o principios del verano de 2021. Aproximadamente el 70 por ciento de la población necesitará haber sido vacunada o infectada antes de que la enfermedad ya no pueda posiblemente propagarse.